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La Gran Playa

El Monte Saint-Michel está situado en el centro de una bahía de 40.000 hectáreas, atravesada por tres ríos –el Couesnon, el Séey el Sélune– y barrida dos veces al día por las mareas. Las mareas dependen de la atracción de la Luna que eleva la superficie de los mares y los océanos así como la configuración de algunas costas, algunas de las cuales, como la bahía del Monte Saint Michel, acentúan la amplitud de las mareas. Cuando la atracción de las mareas de la Luna es mayor, en la fase de luna llena, nos encontramos en el período de mareas vivas que dan lugar a las grandes mareas. Entonces, recorre más de 15 kilómetros, desde su punto bajo en el litoral hasta el Monte Saint-Michel, repitiendo dos veces al día este movimiento incesante.

Paseos por la bahía

Unos 100 km de costas rodean la bahía del Monte Saint-Michel. Las islas, los acantilados, las playas y las dunas forman una sucesión de zonas con una gran diversidad de flora y fauna. Un recorrido por el litoral de Cotentin nos reserva unas vistas increíbles del Monte y de la bahía –en especial entre Granville y Carolles– y nos ofrece la oportunidad de hacer agradables excursiones entre los pólderes y los arenales. Para disfrutar plenamente de todos estos paisajes conviene pasarse antes por la Casa de la Bahía de Genêts.

La Bahía de Mont de Saint-Michel

La Bahía del Monte Saint-Michel es una extensa zona comprendida entre los departamentos de Ille-et-Villaine Manche (Francia), alrededor del Monte Saint-Michel.

La característica más notable de la bahía son sus impresionantes mareas, capaces de convertirla en unas horas en una gigantesca playa de varios kilómetros de ancho. Al subir la marea, las aguas recuperan su sitio hasta rodear completamente al monte y convertirlo de nuevo en una isla.

Sistema de trasporte

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Para transportar las piedras de la Abadía de construyo un acceso por donde se subían a través de una enorme rueda que se movía a mano arrastrando un artilugio que dotado de unos rodillos se deslizaba por unos carriles, este sistema completo todavía se puede contemplar en la actualidad.

Interior de la Abadia

Mont de St Michel XVII La Abadía del Mont-Saint-Michel es un monumento único; su plano no puede compararse a ningún otro monasterio. Teniendo en cuenta la forma piramidal del Monte, los contratistas de la Edad Media dispusieron los edificios en torno al peñasco granítico.
La iglesia abacial, situada en la cima, reposa sobre criptas que crean una plataforma capaz de soportar el peso de una iglesia de 80 m. de largo.
El edificio de la Maravilla, frecuentemente evocado como florón de la arquitectura de la abadía, es el testimonio de la maestría arquitectónica de los constructores del siglo XIII, que lograron apoyar sobre la pendiente del peñasco dos cuerpos de edificios de tres pisos.
Disposiciones técnicas precisas permitieron esta realización. En la planta baja, el estrecho colateral (nave lateral de la nave de un edificio) de la bodega sirve de apuntalamiento. A continuación, se superponen los soportes de los dos primeros niveles del edificio occidental.
Finalmente, las estructuras son cada vez más ligeras a medida que se avanza hacia la cima. En el exterior, el edificio se sostiene por potentes contrafuertes (pilares elevados en saliente contra un muro para apoyarlo). Las salas fueron dispuestas en torno a las actividades de la oración y del trabajo, respetando el principio de la clausura, es decir, el espacio reservado a los monjes. De este modo, fieles a este principio, las salas destinadas a recibir a los laicos se instalaron en la planta baja y primer piso de la Maravilla.
La evolución del gótico es especialmente apreciable en todos los edificios del Monte.
Así pues, dos grandes imperativos prevalecieron durante la construcción de la abadía: las exigencias de la vida monástica y las dificultades topográficas.
Su construcción fue una auténtica proeza, ya que hubo que traer la piedra desde Bretaña o las islas Chausey.

Abadía de Mont de Saint-Michel

Mont de St Michel XVI  En el año 709, como consecuencia de una aparición, Aubert, obispo de Avranches, decide construir una capilla y traer sacerdotes para que recen al arcángel San Miguel en una roca desierta, batida por las mareas, denominada Monte «Tombe».
En el 966, se instalan allí unos monjes benedictinos y construyen una inmensa iglesia en lo alto de la roca para acoger a los numerosos peregrinos.
En el siglo XIII se construyen nuevos edificios con seis magníficas salas denominadas La Maravilla.
En el siglo XV, tras el hundimiento del coro románico de la iglesia abacial, se edifica un nuevo coro de estilo gótico flamígero.
La visita de la abadía del Mont Saint Michel le hará descubrir este conjunto arquitectónico único en la Edad Media y sus tres estilos de construcción: románico, gótico y gótico flamígero.

Le Mont d´Saint-Michel

Mont de St Michel XV El Monte Saint-Michel está situado en el centro de una bahía de 40.000 hectáreas, atravesada por tres ríos –el Couesnon, el Séey el Sélune– y barrida dos veces al día por las mareas.
Las mareas dependen de la atracción de la Luna que eleva la superficie de los mares y los océanos así como la configuración de algunas costas, algunas de las cuales, como la bahía del Monte Saint Michel, acentúan la amplitud de las mareas.
Cuando la atracción de las mareas de la Luna es mayor, en la fase de luna llena, nos encontramos en el período de mareas vivas que dan lugar a las grandes mareas. Entonces, recorre más de 15 kilómetros, desde su punto bajo en el litoral hasta el Monte Saint-Michel, repitiendo dos veces al día este movimiento incesante.
Resulta un maravilloso espectáculo de la naturaleza, pero también es peligroso para los imprudentes que se aventuran en la bahía, víctimas de la brusca subida de las olas «a la velocidad de un caballo al galope» y de las arenas movedizas.
Desde la Edad Media, los peregrinos del Monte Saint-Michel, conscientes del peligro, hablan del Monte Saint-Michel «con el peligro del mar». En la actualidad, otro peligro amenaza el Monte Saint-Michel «con el peligro de las tierras».